Llegamos al último destino del viaje: El Parque Nacional Rapa Nui o Isla de Pascua para la cultura occidental. Se encuentra en el medio del Océano Pacífico Sur a 3700 km de las costas de Chile y es considerado uno de los territorios más aislados del mundo. Si bien el paisaje insular es encantador, el culto a los antepasados representado por estatuas megalíticas, o moais, es el mayor atractivo de la isla. Una cita obligada de cada día son los atardeceres en la costa y aprovechar hasta el último segundo de luz para admirar a estas gigantes deidades de piedra.
A una altura de 3844 msnm y a 72 Km. de La Paz llegamos a Tiwanaku: conocida como la "Ciudad del sol" o "Ciudad de los Dioses". Dada su antigüedad, (1580 aC -1200 dC) algunos estudiosos creen que esta cultura es la madre de las civilizaciones americanas: aymara, quechua, inca, etc. Su más famoso monumento es la Puerta del Sol, colosal escultura tallada en un bloque de piedra de nueve toneladas y decorado con un friso en bajorrelieve que podría haber sido un calendario anual que marcaba los tiempos de siembra y cosechas.
Comenzábamos un recorrido de 3 días por el altiplano boliviano, y nuestro primer gran destino sería: el Salar de Uyuni. Con sus más 12.000 km², el mayor desierto de sal del mundo se abría ante nuestros ojos. A 3.650 msnm y con un terreno tan plano que sirve como ruta, pudimos ver el método tradicional de producción de sal que consiste en amontonar en pequeñas pilas para que se evapore el agua y facilitar el transporte. Siguiendo el blanco e inhóspito paisaje, llegamos al Hotel de Sal y continuando hacia el centro del salar, la Isla Incahuasi nos sorprendería con sus cactus gigantes de hasta 10 m de altura.
Alternamos nuestro recorrido rodeado de montañas y volcanes con lagunas habitadas por flamencos. Las caminatas más pintorescas son por sus orillas, desde donde se tienen vistas espectaculares que son reflejadas por los espejos de agua. En el medio del desierto nos encontramos con el Árbol de piedra, formación rocosa modelada por la erosión eólica. Pero levantarnos por la madrugada para ver los llamados geysers o fumarolas fue la experiencia más fría de toda nuestra aventura.
Después de tanto camino finalmente llegamos al Santuario histórico de Machu Pichu, que gloria!!! El primer día iniciamos un recorrido guiado por la ciudadela, para más tarde subir bien alto y ver el atardecer. Pero nuestro objetivo se cumpliría al día siguiente, cuando a la madrugada emprendimos el ascenso para llegar al amanecer. Realmente es cautivante ver como el sol comienza a iluminar poco a poco las construcciones de piedras de los antiguos incas: un momento que siempre quedará en nuestra memoria.
Al noroeste del Cusco y a 3.500 msnm encontramos a Moray, un centro de investigación agrícola incaico donde se llevaron a cabo experimentos de cultivos a diferentes alturas. Pudimos acceder de una a otra terraza escalando las piedras salientes(sarunas) enclavadas en la pared y caminar por sus perfectos anillos concéntricos. Más tarde visitamos las salineras de Maras, más de 4400 pozas construidas en un costado de la inclinación de la montaña . Allí apreciamos un método ancestral para la obtención de sal a partir de aguas que brotan del subsuelo. Los comuneros retienen las aguas saladas en las pozas para someterlas a evaporación y obtener la sal como sedimento. Sin duda la vista del blanco salitrero es impresionante.
Sobrevolar el desierto para ir descubriendo una a una las Líneas de Nazca, es una experiencia increíble. Muchas son las teorías y preguntas que surgen a partir de ellas, pero una de las más interesantes dice que los dibujos formaban un paisaje ritual cuyo fin debió ser propiciar la invocación del agua. Más tarde caminamos por el cementerio arqueológico de Chauchilla, una necrópolis que data de más de 1000 años de antigüedad y por los Acueductos de Cantayoc, un sistema de irrigación subterráneo pre-colombino. Ya en Paracas, durante el recorrido marítimo a las Islas Ballestas observamos sobre un alto acantilado, el famoso Candelabro, del cual se desconoce con certeza cuales fueron sus orígenes, su significado y utilidad.
En las cercanías de Puno visitamos las Chullpas de Sillustani, urnas funerarias collas que llegan a alcanzar 14 m de altura. Al día siguiente por la mañana emprendimos un viaje de 40 minutos en lancha hacia Los Uros, conjunto de islas flotantes hechas de totora donde las familias conservan sus costumbres. Más tarde, a 3 horas de viaje de allí, arribamos a la Isla Amantaní, donde nos alojamos en la casa de la lugareña Ana Mamani, quien además de invitarnos a convivir con su familia, nos ofreció su tradicional sopa de quinua "el cereal de los Incas". Pero el desafío llegó por la tarde al subir el monte Llacastiti a 4150 m s.n.m. En la cima, el templo ceremonial pre-incaico de Pachatata, fue el punto exacto para disfrutar de la caída del sol sobre las aguas del Lago Sagrado: El Titicaca.
A solo 5 km al noreste de Trujillo visitamos Chan Chan, la ciudad de adobe más importante de la Cultura Chimú y la más grande de América Latina. A la misma distancia pero rumbo sur las Huacas del Sol y de la Luna son la capital de la Cultura Mochica. Sus interesantes pinturas murales de 5 colores, representan a la divinidad moche llamada Ai apaec y escenas de rituales de sacrificio.Un poco más lejos a 60 km de allí se encuentra el Complejo Arqueológico el Brujo, donde la Dama de Cao, momia perteneciente a una gobernanta y adivina mochica, rompe con la creencia de que solo los hombres ejercían altos cargos en el antiguo Perú.
Natalia Posat | Diego Mequetse, fotógrafos y diseñadores gráficos marplatenses, egresados de la Escuela Superior de Artes Visuales. Hace más de 10 años recorren Argentina en busca de las mejores fotografías. En el año 2010 comienzan un nuevo camino con sus cámaras por distintos países de a América Central y del Sur.